¿El amor es un instinto o un sentimiento?

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El amor se come como un pan, se muerde como un labio, se bebe como un manantial. El amor se llora como a un muerto, se goza como un disfraz; como lo dijo Jaime Sabines en su poema: “Digo que no puede decirse el amor.”

El amor es un sentimiento universal que ha existido en todas las culturas desde las épocas prehispánicas y al que se le han escrito un sinfin poemas, canciones, novelas y leyendas. Los humanos hemos clasificado al amor de diferentes formas: amor paternal, amor fraternal,  amor  pasional, amor romántico… y podría terminar la página escribiendo un sin número de calificativos que se le han dado, pero sin duda alguna el amor romántico es el más controversial a través de la historia de la humanidad. Es una especie de necesidad sentimental.

Para hablar de un amor romántico ó un amor pasional, necesitamos enamorarnos, y muchos de nosotros nos hemos preguntado: ¿qué es el amor?, ¿qué es enamorarse?, ¿por qué enamorarse?, ¿por qué nos enamoramos de una persona y no de otra?, ¿por qué el amor duele?; y bueno, son tantas las preguntas que pasan por nuestra mente que las respuestas son subjetivas y cada quien tiene su propia definición de amor. Sin embargo, el enamoramiento es un estado emocional que se da en todos los humanos, es por esto que la Dra. Helen Fisher, profesora y miembro del Centro de Estudios en el Departamento de Evolución Humana de Antropología en la Universidad de Rutgers, se ha dedicado ha realizar investigaciones con personas que se encuentran enamoradas, identificando la actividad química en el cerebro durante el enamoramiento.

¿Por qué existe una selección?

Pero antes de abordar este tema, me gustaría hablar de la teoría de la selección natural de Darwin, cuyo principio fundamental es la supervivencia del más apto, desarrollando adaptaciones a condiciones extremas, que no son más que cambios en su estructura genética a través de la evolución. Ustedes se preguntarán, ¿que tiene que ver la selección natural de Darwin con el enamoramiento? Pues mucho. Darwin incluyó en su trabajo un apartado que llamó Selección Sexual, en donde menciona que la presencia de ornamentos, plumaje y la agresividad en los machos incrementa la probabilidad de copular con las hembras y éstas escogen de acuerdo a estas características, por lo cual Darwin lo separo en selección femenina – refiriéndose a la elección consciente de la pareja – y la competencia entre machos. ¿Por qué hablar de selección femenina y competencia entre machos? Porque en todos los seres vivos el fin último es la reproducción para así asegurar la descendencia y perpetuar la especie, y de una manera inconsciente en los seres humanos las mujeres buscan en su pareja acceso a recursos, protección, seguridad y buenos genes para su progenie; y los hombres, una mujer que tenga caderas voluptuosas y mamas bien desarrolladas que le asegure éxito en su descendencia. Todos estos factores influyen en la elección de una pareja, aunque cabe mencionar que en los seres humanos influyen otros factores como son la cultura, educación, status social y personalidad, conjuntado ambos factores podemos determinar la elección de una pareja a otra.

Amor romántico

¿Se han preguntando si, al momento de elegir una pareja, alguna parte de nuestro cerebro se activa? Pues la Dra. Helen Fisher y su curiosidad antropológica sí lo han hecho.

La Dra. Fisher ha realizado estudios sobre los mecanismos neuronales que actúan al momento de elegir una pareja. El sistema neuronal  está asociado a la motivación, emociones y conductas; los enamorados expresan una dependencia emocional, y es por esto que la Dra. Fisher relacionó el amor con los mecanismos neuronales.

Fisher asoció al amor con la producción de dopamina-neurotransmisor que se relaciona con las funciones motrices, las emociones y los sentimientos de placer. Para poder determinar esto, Fisher escogió a un número de personas que se encontraban enamoradas, les proyectó una fotografía de la persona amada y esperó 30 segundos para observar su actividad cerebral por medio de imágenes de resonancia magnética. Posteriormente, proyectó una fotografía de una persona neutra y observó los cambios emocionales que estos presentaban, pudiendo observar que eran sólo regiones específicas las que se activaban cuando se observaba la fotografía de la persona amada.

Las áreas cerebrales activadas encontradas fueron el tegumento ventral derecho y el núcleo caudado, que cumplen funciones de motivación y en donde encontramos a la dopamina, demostrando que está estrechamente relacionada con el amor romántico. La corteza cingulada involucrada en la atención y las emociones también presentó activación.

El tiempo como factor

El amor no es el mismo a través del tiempo, es por esto que Fisher también propone tres categorías en la elección de pareja y reproducción: (1) Instinto sexual o lujuria, (2) Atracción y (3) Apego o vínculo.

El instinto sexual se encuentra involucrado en buscar una pareja para la reproducción; la atracción, en el enamoramiento y la concentración de tu energía en un individuo; y el vínculo es un sentimiento de calma y seguridad con tu pareja por un largo período.

El instinto sexual está regulado principalmente por la parte anterior del hipotálamo, ya que se encuentra asociado con la producción de esteroides sexuales, entre los que encontramos a la testosterona, principal hormona activada. Las personas que presentan altos niveles de testosterona tienen un mayor deseo sexual.

La atracción, o lo que Fisher llama también amor romántico, está asociada con conductas obsesivas sobre la pareja, sentimiento pasional hacia una sola persona, euforia, motivación, falta de sueño, manos sudorosas, celos, y todo el tiempo se está pensando en la persona amada. Todas estas conductas están asociadas con altos niveles de los neurotransmisores: dopamina, mencionada anteriormente; norepinefrina, neurotransmisor del sistema nervioso, principal impulsor de la motivación, provocando la falta  de éste mayores probabilidades de depresión; y la serotonina, neurotransmisor relacionado principalmente con los estados de ánimo.

En el apego o vínculo, las principales hormonas producidas en el sistema nervioso central son la oxitocina relacionada con patrones sexuales y conductas parentales y la  vasopresina relacionada con la alteración sanguínea y cumple funciones antidiuréticas, ambas hormonas se encuentran principalmente en el hipotálamo.

Estas tres categorías están estrechamente vinculadas. Por ejemplo, la dopamina, que está involucrada con el amor romántico, puede ayudar en un incremento de testosterona, provocando un mayor deseo sexual y, a través del tiempo, la creación de un vínculo.

¿Tenemos control sobre el amor?

Después de realizar estas investigaciones, la Dra. Helen Fisher se refiere al amor como un instinto para elegir a la pareja apropiada para la reproducción, por lo que no podemos tener un control sobre el enamoramiento. Probablemente estamos designados a enamorarnos de más de una persona durante nuestras vidas para incrementar la variabilidad genética.

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¿El amor es un instinto o un sentimiento?

Lucy L. Brown, neurocientífico del Colegio de Medicina Albert Einstein y co-autora del estudio “Las personas que se encuentran enamoradas alcanzan sus metas en la vida”, nos menciona que el amor no es un sentimiento, sino una recompensa producida por el cerebro por medio de neuronas interconectadas, similar a la motivación de comer y beber, llegando a esta conclusión por medio de un estudio con imágenes de resonancia magnética en personas enamoradas, encontrando señales en áreas corticales del cerebro relacionadas con la cognición y motivación.

Sin embargo el enamoramiento es un tema muy debatido, debido a que cada individuo tiene una ideología diferente: hay quienes dicen que el amor no existe, que es sólo un protocolo inventado por los humanos para justificar la reproducción y la poligamia; hay otros que hablan del amor como un sentimiento incorpóreo, es decir que el amor es espiritual y va más allá de lo material y la ciencia; y hay quienes opinan que el amor es un instinto que está asociado con áreas específicas del cerebro como Helen Fisher y Lucy L. Brown.

El amor, una palabra tan sencilla y fácil de pronunciar, pero tan difícil de definir, causa de muchas alegrías y penas entre los humanos. Nos parecería extraño pensar en él  como un instinto biológico. Pero, ¿quién nos enseña a amar? ¿Quién nos dice cuando enamorarnos? ¿De quién enamorarnos? ¿Por qué estamos en una constante búsqueda del amor? Después de todas estas interrogantes y todos estos estudios acerca del enamoramiento, me atrevo a afirmar que el enamoramiento es un instinto biológico. Quien se halla enamorado sabe que el amor es tan necesario como la comida y el agua, y es tan inevitable como la muerte, que tarde o temprano nos llega a todos.

El amor siempre será un tema controversial en la historia de la humanidad, inspiración para los poetas, escritores y compositores; es por esto que el amor siempre será  subjetivo.

Y como dijo Jaime Sabines, “el amor duele como un callo, aturde como un panal, y es sabroso como la uva de cera y, como la vida, es mortal.”

BIBLIOGRAFÍA

Fisher, H, A Aron and LL Brown (2006) Romantic Love: A Mammalian Brain System for Mate Choice. In “The Neurobiology of Social Recognition, Attraction and Bonding,” Keith Kendrick (Ed),Philosophical Transactions of the Royal Society: Biological Sciences. 361:2173-2186

Fisher, H and JA Thomson Jr. Lust, Romance, Attraction, Attachment: Do the side-effects of serotonin-enhancing antidepressants jeopardize romantic love, marriage and fertility? In Evolutionary  Cognitive Neuroscience. SM Platek, JP Keenan and TK Shakelford (Eds.). Cambridge, MA: MIT Press. Pp. 245-283.

Ellos compiten, ellas eligen, Alejandro Córdoba Aguilar (No. 77, p. 10), ¿Cómo ves?, revista de divulgación científica, UNAM.

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